El gran error de aceptar el reggaeton (1)

El reggaeton no es una mierda. Al fin y al cabo se hace con sonido, con ruido, con lo que quieras, pero entra por el oído y se hace con una intención artística, luego es música te guste o no. Eso es lo que he venido pensando desde hace aproximadamente quince años, ​con la esperanza además de que, como todas las modas, sería sustituida por otra.

​Es curioso: el reggaeton empezó a invadir las listas de éxitos a nivel mundial hacia 2002, hace la friolera de quince años. Recuerdo que oía ese "tummm-patú-pa túmmm-patú-pa" ​sonando por los altavoces de los coches de los canis y me preguntaba qué leche sería esa vaina. Por el camino me enteré de lo que era, me desconcertó el nombre (¿algo que lleva "reggae" en el nombre y no suena ni parecido al "reggae"?) y ​durante años asistí perplejo, como ​el resto del mundo, ​a ​una carrera desenfrenada de los ​artistas pop más célebres​ por integrarlo en sus canciones. Recuerdo ver en la tele a David Bustamante, alrededor de 2005, diciendo que iba a cantar una canción nueva que tenía un ritmo nuevo que se llamaba "riguitón" (sic).

​Y yo pensando: "caray, ¿un 3-3-2, un tresillo cubano, un patrón de rumbita? ¿Una base rítmica que hacen hasta los Iron Maiden? ¿​En serio ha dicho "ritmo nuevo"? Apagué la tele y me fui a dormir tan tranquilo, pensando que era un sueño.

​Y al día siguiente todo seguía igual. Y el reggaeton escalando puestos. "Bueno, alguna cosa queda que escuchar por ahí en las listas de éxitos... me parece". ​Para serte sincero, aquellos años los pasé escuchando música que no le gustaba a casi nadie, así que no estaba muy bien informado, pero ya se encarga la industria musical de contaminar los oídos​, hasta del más indieundergroudbajosfondosborderline. Se me iban contaminando, aunque muy poco a poco; hasta que me puse a dar clase. Como profesor conectado con mis alumnos, y más aún siendo de música, ​conozco bastante bien lo que escuchan. Y he constatado un subidón brutal del reggaeton en los últimos años.

​Así que algo que ​empezó a ser tendencia a nivel internacional ​a principios de los​ 2000 fue adoptado ​entre mediados y finales de la década por ​cantantes consagrados y ​ha terminado copando ​las radios y las televisiones de todo el mundo en estos últimos años. Miras cualquier lista de éxitos y ahí están artistas de reggaeton apareciendo y desapareciendo por doquier, artistas de pop haciendo algo parecido al reggaeton y, más extraño todavía, artistas no hispano​s flirteando con él y público angloparlante enamorándose de este subgénero. Y concretamente de esa innombrable canción de un tal Luis que nos ​ha aturdido auditivamente en 2017. Y he visto cómo ​ese subgénero casi para adultos se normalizaba y se colaba en las fiestas de cumpleaños de los niños, en las casas y hasta en los colegios. Soporto a menudo fiestas de cumpleaños de niños de entre cuatro y doce años en las que lo único que suena es reggaeton y donde los niños solo cantan y bailan reggaeton, sin que a nadie le parezca un hecho ​anormal​​, ni mucho menos algo sonrojante para organizadores ni asistentes.

​Es decir, lo que ​parecía una moda pasajera ha seguido subiendo como la espuma durante más de una década. ¿Qué será lo próximo? Yo lo veo: Linkin Park, Red Hot Chili Peppers o AC DC haciendo reggaeton. De estos últimos, ahora que les falta Malcolm Young, hasta podría ser creíble... ¿Pero acaso tú creías que esto del reggaeton iba a durar tanto? ¡Pues entonces!

​Y no me preocupa la libertad de expresión, no tengo nada en contra de que la gente diga burradas en público y me ​hacen reír ​muchos chistes y gracias de mal gusto. No me molesta que el reggaeton exista, que sea simple, que transmita mensajes de dudosa moral, puesto que por encima de todo es un arte, un artificio, una ficción.​ Lo que me preocupa es la intoxicación​ y la aceptación y normalización de ​esa intoxicación. He acabado harto, muy harto y más que harto, y no ​soy ni mucho menos único en el mundo. Llevo quince años diciendo que es música, que quien quiera que lo escuche y el que no, no y que ole la libertad de expresión. He esperado pacientemente a que la gente se aburriera y este coñazo se desinflara. He tenido fe en mis alumnos adolescentes que, además de músicos, son normalmente de los ​que más capacidad crítica ​tienen, dada su constancia en el estudio, su esfuerzo y sus ​aptitudes. Pero la intoxicación reggaetonera les ha envenenado ​también a ellos (¡sobre todo a ellas, que es lo que más me ha terminado de indignar!), como al resto de seres humanos sin ​atisbos de pensamiento crítico.

​​Lo tuyo, reggaeton, ya ha pasado de libertad de expresión y se ha convertido en pura propaganda​, así que se acabó​: o tú o yo. No más ​"tummm-patú-pa túmmm-patú-pa". ​Te declaro la guerra.

La próxima semana entraremos un poco más en harina, porque aún tengo que terminar de explicar por qué es un error que aceptes el reggaeton. ​Me gustaría desgranar el asunto con calma, así que vete preparando para la segunda parte de esta historia.

Mientras tanto déjame ahí debajo, en los comentarios, tus impresiones sobre el reggaeton. ¿Te gusta? ¿Crees, como yo, que es una intoxicación?

Se admiten todos los insultos y palabrotas que desees... XD

Gracias por leerme, nos vemos la próxima semana.

¡Un abrazaco!

Trabas.

Buenos deseos. Jugar. Abrazar. Besos.

6 comentarios sobre “El gran error de aceptar el reggaeton (1)”

  1. Casi a diario oigo esta frase: “Que ganas de complicarse la vida, con lo sencilla que es…”. Es decir: Nos complicamos la vida y sin embargo aceptamos la estúpida sencillez del “regatón” (en mi pueblo sería un regato grandón), chunda,chunda que diría mi padre. ¡claro! es más sencillo mover el cuerpo que la mente.

    1. No pasa nada por aspirar a una vida sencilla, la sencillez no está reñida con la sabiduría. Pero cuán diferente es la sencillez de la mediocridad, Paciente Leonés. Chunda chunda: tu padre sí que era sabio.
      Gracias por tu comentario!

  2. Me he identificado absolutamente con esa espera del paciente que confía en la humanidad. Aunque lo cierto es que creo más en los bonobos, dónde va a parar; ellos sí son inteligentes

    1. Hay que seguir teniendo fe. Tú y yo la tenemos, si no no estaríamos aquí hablando de esto.
      Gracias y un abrazo 😃

  3. ¡Qué triste! Me siento horriblemente identificado con la serie de artículos que te has currado. Desde finales de los 90 estuve asociado a una discográfica independiente de Hip-Hop que tenía la suerte de que (supongo) la distribuidora no le importase la objetividad comercial de sus productos y durante varios años nos permitimos publicar cosas de diferente calidad en ese rollo; teniendo el cuenta que el Hip-Hop tiene profundas “roots” en Jamaica y sabiendo un poco de la historia allí, que al fin y al cabo ha sido adaptaciones de la cultura pop americana añadiéndoles “su rollo”, tanto en la época del R&B como con la entrada de lo digital, estábamos “al loro” de lo que se cocía tanto allí como en países tan atrevidamente jodidos (para bien y para mal, echarle morro te puede hacer genial o un fantoche) como Panamá (plagiadores brutales!) o Puerto Rico (cuna de algún que otro artista underground). El reggae digital trajo el dancehall (de donde el reggaeton copió bastante el sonido de producción) y nosotros controlábamos bastante lo que se cocía en esos años y quién podía molar publicar en un recopilatorio (por ejemplo, una movida anecdótica). El reggaeton lo catamos y incluso lo empezamos a promover: dentro de cada género siempre hay cosas bien hechas, por simples o limitadas que sean en lo técnico, que digo yo que un oído no experto también podría decir que “el blues siempre es igual, vaya rollo”… Lo que no me imaginaba es lo que Toni Aguilar nos dijo una noche en la superemisora que era del mismo imperio que nuestra distribuidora, algo así como “Mira (la mierda, o algo así era su intención) que nos van a colar para el próximo verano” y nos puso en preescucha un rollo infumable que no era aún tan loco como lo que hemos acabado “aceptando”…ahí es cuando ves que la industria se mueve en una dirección

    TOTAL, que el eslogan de esa cadena de dentistas de “UN PAÍS DE INCONFORMISTAS” deberían cambiarlo por “UN PAÍS DE GILIPOLLAS” (u otro adjetivo del grado que se os ocurra rebajar o aumentar según os sintáis identificados en plural mayestático) y lo primordial es rebajar TODO de nivel para que una panda de bandidos campen a sus anchas por encima de la basura general, en todos los ámbitos y que parezca que no hay mas allá. Melendi acabará siendo un referente cultural, Rajoy un gran político, Jorge Javier Vázquez gran artista y mejor persona, etc etc.

    Ayer vi un documental de la BBC sobre Grace Jones y pensé “en España el equivalente sería mezclar a Bosé y Alaska, quedaría igualito”

    ESPAÑA ES ASÍN

  4. Hola, Javi. Gracias mil por esos datos de primera mano que han aportado oro puro a este humilde blog.

    La situación es alarmante. Como no existe una educación seria, en música y en otros asuntos de nuestra vida vivimos sometidos a la pura propaganda de la industria: cuanta más intoxicación y menos educación, menos pensamiento racional y menos espacio para la voz crítica.
    Y sin voz crítica eres un esclavo.
    Me he reído mucho con lo de Grace Jones.

    Nos leemos/oímos. Un abrazo.

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